Errores más comunes al disciplinar nuestros Hijos

Preparar a los hijos para la vida, educarlos, disciplinarlos y corregirlos es una tarea muy ardua para los padres de hoy en día. Hacerlo implica ser pacientes, amorosos, compresivos, usar herramientas adecuadas para disciplinarlos y así lograr que nuestros hijos puedan crecer como niños seguros y felices, y sobre todo confiados en que sus padres solo quieren lo mejor para ellos.
A la hora de disciplinar a nuestros hijos cometemos errores porque a veces no nos tomamos el tiempo de conocer al ser humano al que le hemos dado la vida, conocer lo que le gusta, lo que no le gusta, cómo reacciona ante las situaciones, cuando está manipulando y cuando no, cuando su llanto expresa dolor y cuando no es así, entre otras cosas, y para esto debemos prestar mucha atención a nuestros hijos y sus reacciones, pero podemos no tenerlo presente y entender por ideas ya preconcebidas que tal actitud o comportamiento que él muestra es por tal causa, y muy raras veces nos damos la oportunidad de abrirnos a otras opciones o incluso preguntar a nuestro hijo qué le pasa sin antes juzgar.
Puede resultar negativo entender que debemos empezar a educar a nuestros hijos cuando son grandes y cuando puedan entender las cosas, y resulta que nuestros hijos no empiezan a aprender cuando son grandes, sino desde el momento que nacen. Si durante esos primeros momentos no los orientamos y permitimos que crezcan como niños que no conocen los límites, o la palabra NO, al final tendremos un niño sin ninguna disciplina. Esto no quiere decir que ya está todo perdido y que no lo podamos educar, pero el trabajo será aún más arduo.
Salvador Minuchin, médico psiquiatra especialista en terapia Familiar explica que los límites en una familia están constituidos por las reglas que definen los padres y la manera en que las definen. Estos límites deben ser claros y estar definidos permitiéndoles así a los miembros de la familia y en este caso a los hijos el crecimiento personal y el desarrollo de su vida.
Como la disciplina es importante y necesaria para regular el comportamiento de los individuos, quiero compartir contigo algunos  errores muy  frecuentes que se cometen a la hora de disciplinar a los hijos.
1. Idealizar a los hijos: Cuando lo hacemos entendemos que nuestros hijos son perfectos, que nunca se portarían mal, ni harán berrinches, rabietas, obedecerán todo lo que decimos, no estarán tristes, sacarán excelentes notas en el colegio y serán la perfección en persona.
2. Castigo físico o corporal: Golpear al niño cada día, por cada error o comportamiento no sólo produce daño físico, sino también daño emocional, afectando el valor y la autoestima de tu hijo y enviando un claro mensaje ¨Nunca haces nada bien¨.
3. Falta de límites claros:  la ausencia en el hogar de límites, es decir de las reglas dispuestas en la familia donde está definido lo que se puede y lo que no se puede, lo que está permitido y lo que no. Si estos límites no están claros es probable que los niños cuando les exijamos hacer algo muestren confusión sin saber qué hacer o simplemente reaccionen de acuerdo a lo que entiendan que tienen que hacer.
4. Las comparaciones con otros niños o con un hermano: es simple, cuando comparas a tu hijo con otros niños o con su hermano le podrías estar diciendo «no te acepto como soy, no quiero conocerte, no tienes nada bueno” y más grave aún, puedes enviarle el mensaje de que no lo quieres a él sino al otro con quien lo comparas. Recuerda que todos los niños, no asimilan ni aprenden con la misma facilidad que otros niños.
5. Disco rayado: es decirle a tu hijo, como un disco rayado que es malo, que se porta siempre mal, es un niño agresivo, hiperactivo, egoísta. Las palabras edifican o destruyen, ¿qué crees que pasaría con un niño que solamente escucha palabras negativas?.
6. Consecuencias sin sentido: Las consecuencias que se deriven de una acción que nuestro hijo ha realizado deben seguir una lógica y no lo que se nos ocurra en el momento. Cuando lo hacemos de esta manera generalmente no tomamos buenas decisiones. Por ejemplo, si tu hijo rompió algo de la casa, debería ser su deber repararlo él mismo o si tiene dinero ahorrado hacerlo con su dinero, y otra sanción que tenga peso.
7. La idea irracional de que solo se debe respetar al adulto: En ningún libro esta escrito que los niños deben respetar a sus padres, pero los padres no deben respeto a los hijos. El respeto debe ser mutuo, y el hecho de que respetes a tu hijo te permitirá que el también aprenda a hacerlo,  ¿O Puede un niño aprender a respetar cuando no es respetado?.
Disciplinar a nuestros hijos conlleva paciencia, perseverancia, amor, comprensión y sobre todo mucha FE en ese ser humano tan especial que hemos traído al mundo. La ansiedad o la angustia a la hora de disciplinar pueden generar mucho estrés y por ende podemos caer en estos errores.
Lo importante es que puedas identificar si caes en estos errores y que tomes la decisión de cambiar el patrón de disciplina que estas usando con tu hijo, aprendiendo otras técnicas efectivas para lograrlo de una manera positiva.
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